lunes, 4 de enero de 2016

LA NAVIDAD EN EL COLEGIO

Una de las cosas que más ha alterado a Jimena estos días ha sido cambiar la rutina del colegio, y es que estos días han estado preparando los disfraces, ensayando el villancico que iban a cantar en el festival, saliendo del colegio para ir al pabellón del barrio que es donde hacen las actuaciones, y aunque está enfrente del colegio, a apenas unos pasos, el salir del recinto para ellos es toda una excursión.

Me ha encantado que haya participado en todo esto, no vayáis a pensar lo contrario, pero es cierto que eso ha supuesto una dosis extra de nervios, ansiedad, dormir mal, dificultades para anticipar lo que iba a ocurrir, y eso que su tutora ha estado en todo momento super pendiente para decirme las novedades y que pudiese contárselo con tiempo, pero aún así había muchas cosas que aunque yo se las explicase no las entendía porque no las había vivido nunca antes.

El día 22 fuimos unos padres del AMPA del colegio a llevarles a los niños chocolate y bizcochos, yo ya le había explicado que iba a ir mamá a su clase, pero creo que hasta que no me vio allí no se lo creyó, pero le gustó mucho que estuviese allí, que participase en su actividad de clase.

Esa misma tarde después de clase fue la fiesta de navidad, y ahí pasó por casi todos los estados posibles, de primeras muy contenta, le gustó mucho, porque entró un poco antes de todo el jaleo porque me había apuntado a la organización de la actividad con el AMPA (otra vez, aunque tengo que admitir que gracias a eso Jimena ha podido anticipar mejor las actividades) y así pudo ver como era todo y hacer su organización del espacio. Después cuando entró todo el mogollón de gente se agobió un poco y solo quería estar al lado nuestro.

Un poco después descubrió que había un monitor pintando la cara, y no le importó hacer más de media hora de cola para que se la pintaran, hace poco más de un año era imposible que un desconocido la tocase, e incluso los conocidos según tuviese el día, había días que iba a la guardería sin peinar porque no nos dejaba acercarnos, pero ahora le encanta que la pinten la cara y que la hagan peinados elaborados, uno de esos grandes cambios que suceden de un día para otro sin darse cuenta de que es lo que lo ha provocado.

        También había un grupo cantando (tipo cantajuegos), y aunque en casa le encantan y se sabe casi todas las canciones cuando vio a tantos niños bailando alrededor se sintió un poco cohibida, aunque al final bailando su papá a su lado se soltó un poco la melena y bailó un buen rato.



Aunque al final se cansó antes de que la fiesta terminara, la verdad es que les pasó a muchos niños, y es que al ser un día entre semana después de todo el día en el colegio es difícil aguantar tres horas de fiesta.

Ese día también sacaron la carpeta con todas las fichas de actividades que habían hecho en el colegio, y aunque ese día no pudimos verla con ella, porque llegó a casa agotada, al día siguiente si le dimos un repaso, y le encantaba decirnos que era de Jimena y que lo había hecho ella.

El último día de colegio, el 23 de diciembre fue el festival de navidad, no teníamos muy claro que tal iba a llevar Jimena la actividad, sobre todo después de la semana que habíamos pasado con tantas novedades. Pero a Jimena le encantaron todas las actividades de ese día.

Por la mañana tuvo que ponerse el disfraz e ir con él por la calle al colegio, y una vez allí en fila con todos sus compañeros ir al pabellón donde estaban todos los papás y mamás.



Su grupo fue el primero en actuar, y lo hizo genial, desde que empezó a sonar la música no paró de moverse, no le dio vergüenza ni se agobió al ver a tanta gente mirándoles. Nos alegramos muchísimo, porque sabíamos que se había esforzado mucho por aprender la canción, la canta a su manera con su media lengua y con mucho trabajo, y se aprendió el baile con un gran trabajo de sus profes y ensayando muchos ratos en casa. Como no estar orgullosos de nuestra gran luchadora.


  Después de que actuaran todos los grupos, volvieron a clase, y para rematar el día, fue un mensajero mágico a recoger sus cartas de deseos de navidad, me dio un poco de pena que eso fuese a puerta cerrada, porque ya sabéis que Jimena después no sabe contar nada, así que no sé si le gustó, si se dejó coger, si ni siquiera se acercó... pero bueno, mi esperanza es que lo disfrutara, yo ya le había contado que iba a ir alguien muy especial a clase y que tenía que darle su carta.




Después de todas estas actividades previas ya nos encontramos en la entrada de los días grandes, así que pronto os contaré que tal nos fue en los días críticos. Gracias por seguirnos en todos los preparativos...

1 comentario:

  1. Me alegro mucho de los logros,todos los peques andan desorientados y agobiados por la perdida de rutinas asi que os felicito por el trabajo y los logros conseguidos. Sois unos campeones todos. Feliz vuelta a la rutina.

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