Una
de las cosas que más ha alterado a Jimena estos días ha sido
cambiar la rutina del colegio, y es que estos días han estado
preparando los disfraces, ensayando el villancico que iban a cantar
en el festival, saliendo del colegio para ir al pabellón del barrio
que es donde hacen las actuaciones, y aunque está enfrente del
colegio, a apenas unos pasos, el salir del recinto para ellos es toda
una excursión.
Me
ha encantado que haya participado en todo esto, no vayáis a pensar
lo contrario, pero es cierto que eso ha supuesto una dosis extra de
nervios, ansiedad, dormir mal, dificultades para anticipar lo que iba
a ocurrir, y eso que su tutora ha estado en todo momento super
pendiente para decirme las novedades y que pudiese contárselo con
tiempo, pero aún así había muchas cosas que aunque yo se las
explicase no las entendía porque no las había vivido nunca antes.
El
día 22 fuimos unos padres del AMPA del colegio a llevarles a los
niños chocolate y bizcochos, yo ya le había explicado que iba a ir
mamá a su clase, pero creo que hasta que no me vio allí no se lo
creyó, pero le gustó mucho que estuviese allí, que participase en
su actividad de clase.
Esa
misma tarde después de clase fue la fiesta de navidad, y ahí pasó
por casi todos los estados posibles, de primeras muy contenta, le
gustó mucho, porque entró un poco antes de todo el jaleo porque me
había apuntado a la organización de la actividad con el AMPA (otra
vez, aunque tengo que admitir que gracias a eso Jimena ha podido
anticipar mejor las actividades) y así pudo ver como era todo y
hacer su organización del espacio. Después cuando entró todo el
mogollón de gente se agobió un poco y solo quería estar al lado
nuestro.
Un
poco después descubrió que había un monitor pintando la cara, y no
le importó hacer más de media hora de cola para que se la pintaran,
hace poco más de un año era imposible que un desconocido la tocase,
e incluso los conocidos según tuviese el día, había días que iba
a la guardería sin peinar porque no nos dejaba acercarnos, pero
ahora le encanta que la pinten la cara y que la hagan peinados
elaborados, uno de esos grandes cambios que suceden de un día para
otro sin darse cuenta de que es lo que lo ha provocado.
También
había un grupo cantando (tipo cantajuegos), y aunque en casa le
encantan y se sabe casi todas las canciones cuando vio a tantos niños
bailando alrededor se sintió un poco cohibida, aunque al final
bailando su papá a su lado se soltó un poco la melena y bailó un
buen rato.
Aunque al final se cansó
antes de que la fiesta terminara, la verdad es que les pasó a muchos
niños, y es que al ser un día entre semana después de todo el día
en el colegio es difícil aguantar tres horas de fiesta.
Ese día también sacaron la
carpeta con todas las fichas de actividades que habían hecho en el
colegio, y aunque ese día no pudimos verla con ella, porque llegó a
casa agotada, al día siguiente si le dimos un repaso, y le encantaba
decirnos que era de Jimena y que lo había hecho ella.
El último día de colegio, el
23 de diciembre fue el festival de navidad, no teníamos muy claro
que tal iba a llevar Jimena la actividad, sobre todo después de la
semana que habíamos pasado con tantas novedades. Pero a Jimena le
encantaron todas las actividades de ese día.
Por la mañana tuvo que
ponerse el disfraz e ir con él por la calle al colegio, y una vez
allí en fila con todos sus compañeros ir al pabellón donde estaban
todos los papás y mamás.
Su grupo fue el primero en actuar, y lo
hizo genial, desde que empezó a sonar la música no paró de
moverse, no le dio vergüenza ni se agobió al ver a tanta gente
mirándoles. Nos alegramos muchísimo, porque sabíamos que se había
esforzado mucho por aprender la canción, la canta a su manera con su
media lengua y con mucho trabajo, y se aprendió el baile con un gran
trabajo de sus profes y ensayando muchos ratos en casa. Como no estar
orgullosos de nuestra gran luchadora.
Después de que actuaran todos
los grupos, volvieron a clase, y para rematar el día, fue un
mensajero mágico a recoger sus cartas de deseos de navidad, me dio
un poco de pena que eso fuese a puerta cerrada, porque ya sabéis que
Jimena después no sabe contar nada, así que no sé si le gustó, si
se dejó coger, si ni siquiera se acercó... pero bueno, mi esperanza
es que lo disfrutara, yo ya le había contado que iba a ir alguien
muy especial a clase y que tenía que darle su carta.
Me alegro mucho de los logros,todos los peques andan desorientados y agobiados por la perdida de rutinas asi que os felicito por el trabajo y los logros conseguidos. Sois unos campeones todos. Feliz vuelta a la rutina.
ResponderEliminar