lunes, 11 de enero de 2016

NOCHEBUENA Y NAVIDAD

          Al final, como me temía me ha pillado el toro, y os voy a tener que terminar de contar las navidades después de que haya pasado todo el jaleo. Ya sé que lo ideal habría sido ir contándolo según iban sucediendo las cosas, sobre todo por ponernos en contexto. Espero que me perdonéis, pero estos días la protagonista era Jimena, y apenas he podido sacar algún rato libre y de esos pocos ratos prácticamente ninguno lo he podido dedicar a escribir. Pero estando la peque en casa cada minuto es de trabajo y de disfrute con ella, y pensar en ponerme yo sola en el ordenador... pues como que no me apetecía, así que voy a intentar terminar de contaros todo en esta semana, para después poder retomar nuestra historia y nuestro trabajo diario.

          Al vivir lejos de la familia pasamos las fiestas repartidos en las casas de los abuelos, la Nochebuena y Navidad la pasamos en casa de los padres de Andrés, nos juntamos allí toda la familia, y ya somos diecinueve, así que intentamos anticiparle todo lo posible la situación para que no se agobie cuando la casa se empieza a llenar de gente, llevamos nuestra carpeta de comunicación (esa de la que prometí hablaros y aún no lo he hecho, pero lo haré) con las fotos de todos los tíos y primos, y los vamos nombrando y poniendo en la primera página según van llegando. Aunque la verdad, es que este año, apenas hemos tenido que usarla, y es que Jimena está deseando ver a sus primos y juntarse con ellos a jugar, así que apenas se ha agobiado al ver la casa tan llena.    
         
        Si ha tenido algún momento de agobio,  no lo vamos a negar, pero ha sabido gestionarlo muy bien, algunas veces incluso ella sola. Cuando veíamos que su nivel de ansiedad empezaba a dispararse, a ponerse nerviosa y a correr de un lado a otro la ofrecíamos ir un ratito a nuestra habitación y poner música o dibujos en la tablet, la dejabamos elegir a ella, porque no queremos que piense que la castigamos y la apartamos de sus juegos o sus primos, sino que es una opción que tiene si se siente mal o nerviosa, y sobre todo dejamos que sea ella la que gestiona la actividad una vez que está sola y empieza a relajarse, ella decide lo que quiere ver, o si en vez de ver la tablet quiere un cuento o jugar sola o con nosotros, y sobre todo la dejamos decidir el tiempo, y cuando ella misma se siente mejor y quiere dejar esta actividad para volver al salón sabe que puede decir "a tá" (ya está) y que puede irse a donde quiera. Y como os decía, incluso alguna vez ha sido ella la que nos ha venido a buscar y nos ha dicho "a-et" (tablet), para hacernos saber que quería irse un rato a la habitación ella sola. Esos ratitos la calmaban, la regulaban y la llenaban de energía para seguir jugando con los primos.

          Las comidas de estos días, aunque son un poco más especiales tampoco son excesivamente diferentes de la rutina de todos los días, por lo que no le causan ningún problema, ella está acostumbrada a que cuando vamos a casa de los abuelos come con los primos, (como somos tantos hacemos dos turnos para comer) y este año nos ha sorprendido queriendo hacer ella muchas cosas sola. Ha empezado a utilizar el cuchillo, que como son infantiles no cortan, hacen poco más que aplastar, pero a ella le encanta tener su cuchillo con sus cubiertos, y aunque siempre ha ayudado comiendo algunas cosas sola, siempre se cansaba y tenías que dárselo, y estos días quería comer todo ella sola, así que hemos visto un gran avance en su autonomía.

          Aunque le hemos contado muchas veces quien es Papá Noel, y que viene la noche de Nochebuena a casa a dejarnos regalos, creo que todavía no lo había entendido, así que esa noche durmió tranquilamente como cualquier otra noche, no sabía lo que iba a ocurrir, y por la mañana se despertó tranquilamente, y cuando le dijimos que había que ir al salón a ver si Papá Noel había venido, no sé que se esperaba, igual que hubiese alguien allí, porque entró mirando hacia arriba, hasta que le señalamos los regalos. En ese momento le cambió la cara, y una gran sonrisa se dibujó en sus labios, creo que ahí fue cuando cobró sentido todos los cuentos e historias que le habíamos contado sobre un señor vestido de rojo que venía por la noche a dejar juguetes a los niños que habían sido buenos, y al que le habíamos escrito una carta diciéndole lo que queríamos.


 

          Hasta este año hemos tenido un problema con los regalos, y es que a Jimena no le llamaba nada la atención un paquete envuelto, para ella no significaba nada, así que otros años, para llamar su atención sus regalos estaban sin envolver, solo con un lazo y una foto suya pegada para que supiese que eran de ella, pero a lo largo de este año ha descubierto la emoción de quitar el papel a un regalo envuelto, y si a eso le sumamos que sabe como se escribe su nombre... pues se puso como loca a mirar todos los paquetes que había en el salón hasta encontrar los que llevaban su nombre escrito y su foto pegada.

          Y entonces hicimos un gran ejercicio de autocontrol, había que esperar a que los primos que no duermen en casa de los abuelos llegasen para abrir los regalos todos juntos. Lo de esperar a que llegasen todos lo entendió rápido, no le importaba esperar, abrazada a sus regalos. Pero eso de dejarlos ahí para ir a la cocina a desayunar.... eso ya fue más complicado, aunque al final la campeona lo consiguió y pudo desayunar mientras esperábamos.

          Y cuando llegaron los primos empezó la locura, ahí si que no había que esperar más. Aunque tengo que admitir que lo hizo genial, no se agobió con el jaleo ni con tanto paquete ni tanto papel. Nos juntamos todos en el salón y empezaron a abrir los regalos, empezamos por la más pequeña, que es una primita de Jimena, y seguimos así hasta el más mayor, Jimena es la segunda más pequeña, así que no tuvo que esperar mucho para empezar, y cada ronda abría un regalo de los tres que recibió de Papá Noel. Lo abría con emoción, lo miraba con curiosidad, y esperaba pacientemente a que todos los primos abriesen un regalo para abrir ella el siguiente. Vamos, todavía tengo que ver las fotos para creerlo.


          Y una vez abierto todo, cada uno se fue con su regalo, los más mayores a probarse la ropa, y los más pequeños a abrir cada caja y probar sus juguetes. Jimena recibió una caja de maquillaje, ha pasado de no dejar que nadie le toque la cara a encantarle ir pintada, así que se puso la cara de colores, y nos la puso a alguno de los mayores. También tuvo una caja de manualidad para hacer figuras con maiz, le gustó mucho, y ya hemos hecho varias figuras, le puede la impaciencia, y moja demasiado las piezas, pero poco a poco vamos viendo resultados, y le gusta saber que lo ha hecho ella.

 


         Y por último, un juego que se llama, yo aprendo a leer, y le encantó, es un maletín con muchas letras, y fichas troqueladas para formar palabras, como Jimena está ahora como loca aprendiendo las letras le vuelve loca tener tantas letras a su disposición, y como siempre, nos deja totalmente sorprendidos, porque en este juego ha sido donde ha visto por primera vez la letra "quequis" (X) y no paró hasta que le enseñamos una palabra donde se usara, menos mal que una de las fichas es de medios de transporte y venía un TAXI.

 

          Los días que pasamos con los primos en casa de los abuenos fueron geniales, Jimena disfrutó muchísimo, jugó con todos ellos, ganó muchísima autonomía, porque cuando está con los primos no quiere pedirnos ayuda, así que se las consigue apañar como puede. Aprendió muchísimo y nos sorprendió con muchos de sus aprendizajes. Fue una gran dosis de energía, teniendo en cuenta que otros años nos ha costado mucho más adaptarnos a tantos cambios.

2 comentarios:

  1. Por lo que cuentas Jimena va consiguiendo objetivos que antes se veían a largo plazo.
    El buen trabajo y el esfuerzo de Jimena y vuestro va consiguiendo grandes logros.
    Animo y a seguir trabajando para disfrutar después.

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    1. Así es, estos días hemos podido ver muchísimos avances, que en principio no nos habíamos propuesto conseguir a corto plazo, y muchos de ellos se han producido por imitación, algo que a los niños con autismo les cuesta muchísimo. Así que estamos muy contentos y con muchas ganas de seguir trabajando.

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