sábado, 7 de noviembre de 2015

NUESTRO PASO POR LA ESCUELA INFANTIL



Quiero dedicar una entrada de este blog al paso de Jimena por la escuela infantil, porque no fue solo el sitio donde detectaron su trastorno, fue un lugar de aprendizaje, para ella y para nosotros, fue un lugar de encuentro, un lugar donde encontramos no solo a unas grandes profesionales, sino a unas maravillosas personas, con las que espero no perder el contacto y sobre todo fue un lugar de superación, Jimena empezó a darse de frente con sus propias limitaciones, y aprendimos juntos a hacerles frente y a superarlas.    

Habíamos dejado a Jimena empezando la escuela infantil, y como os contaba el otro día la adaptación fue maravillosa, a pesar de estar a mitad de curso a Jimena le encantó la experiencia, tanto, que los fines de semana no podíamos pasar cerca porque se agarraba a la verja de la puerta queriendo entrar.

Enseguida notaron que algunas actividades le costaban más, cuando tenía que estar concentrada escuchando a Jimena se le hacía un poco largo y necesitaba desconectar y separarse algún rato, pero enseguida las profesoras se dieron cuenta y le daban esos espacios, aprendimos pronto que si la obligaban a estar sentada en la actividad Jimena se bloqueaba y no solo no la hacía, sino que además se ponía muy nerviosa, en cambio, si la dejaban correr por el aula, mirarse en el espejo, acercarse a otra mesa… al poco tiempo volvía a su sitio y retomaba la actividad.


 
También descubrieron que no le gustaban las actividades que implicaban mancharse, la pintura de dedo, la arena, la nocilla... así que se lo enseñaban, la llevaban a que viese como otros niños lo hacían, y le ofrecían hacerlo, hasta que un día al ir a recogerla su profe me dijo muy emocionada: “Jimena se ha manchado”, yo pensaba que se habría rozado, o que algún niño la había tocado con las manos sucias de alguna de esas actividades, así que le dije que no pasaba nada que se tendría que acostumbrar, y entonces la profesora me repitió más emocionada todavía, “no la han manchado, se ha manchado ella sola, ha estado pintando con pintura de dedo”, ese fue un día muy emocionante, porque Jimena cuando descubre algo lo quiere todo, no le vale un poco, así que después de ese día tuvimos que comprar una buena colección de pintura de dedo para que experimentase en casa. Hubo un día genial, que empezó pintando con un dedo, y acabó completamente pintada de rojo, se pintó desde la cara hasta entre los dedos de los pies. Cuando al día siguiente lo contaba y enseñaba las fotos, todo el mundo me decía que como se me había ocurrido dejarla, y yo muy emocionada les contestaba, que mi hija acababa de descubrir que podía hacerlo.

Y sobre la nocilla…. Bueno, cuando por fin descubrió lo que era ya no había quien la parase.



Lo que tenía claro es que no quería que Jimena se perdiese ninguna actividad ni aprendizaje por culpa de su trastorno, así que como yo no trabajaba las profesoras sugirieron que las actividades que fuesen un poco diferentes, salirse de la rutina, o con materiales que en principio a Jimena le causaban rechazo me acercase yo ese rato al centro a echar un mano, al principio con ella y después cerca pero con otros niños. Para mí fue una experiencia maravillosa, no voy a negar que el primer día fuese duro, porque vi esas cosas que ellas habían detectado en Jimena y que yo en casa no me había dado cuenta, vi cómo se apartaba de la actividad y corría por la clase, pero también vi como después de unos minutos que a ella le servían para relajarse volvía a seguir haciéndola. Puedo decir que ha sido de las mejores cosas de la vida de mi hija, poder vivir esos momentos que sus profesoras quisieron compartir conmigo, talleres, actividades, bailes, excursiones… Y sobre todo ver los avances, que hubo muchísimos, las primeras veces Jimena necesitaba mucho apoyo, fuese mío o de las profesoras, pero enseguida aprendía, y al final, yo estaba siempre con otros niños, porque Jimena se adaptaba genial a la nueva actividad y no necesitaba ningún apoyo. Si hasta dejó que el rey mago la cogiese en sus rodillas.



Gracias a sus profesoras conseguimos un gran avance en el desarrollo de Jimena, el control del pis; los demás nos decían que Jimena no estaba preparada, que era muy pronto, que con su trastorno no iba a poder conseguirlo en ese momento… Y sus profesoras dijeron que siempre había tiempo para volver atrás, pero que Jimena estaba preparada. Así que teniendo en cuenta que no se habían equivocado en nada y que confiábamos plenamente en ellas le quitamos el pañal. Durante diez días Jimena estuvo haciendo pis en todas partes, y cuando digo todas quiero decir todas todas, menos en el orinal. Esos días fueron duros, no por la niña o por limpiar pis de mil sitios, sino porque los que decían que Jimena no iba a poder aprovecharon para intentar demostrar que ellos tenían razón, incluso hubo un momento en el que dudé, pensé en darles la razón, pero de nuevo su profesora me pidió un poco de paciencia, y darle unos días más. Efectivamente, en diez días, Jimena comenzó a utilizar el reductor y el orinal y los escapes fueron mínimos.

 Por la noche todavía utilizamos las “braguitas mágicas de dormir”, porque Jimena no se despierta sola por las ganas, y descubrimos que cuando se despertaba mojada estaba muy triste y enfadada por no haberse dado cuenta, y creemos que de momento es peor el disgusto que utilizar el pañal. Así que cuando el pañal amanece mojado lo quitamos sin más, y el día que sale seco hacemos una gran fiesta que a ella le motiva muchísimo.

Hay tantos momentos maravillosos que hemos compartido en la escuela que no podría quedarme con uno solo. En la colección de fotos que he recopilado para la entrada de hoy se ven varios de esos momentos:

Como ha aprendido a obedecer a las profesoras, sea para ir tranquila en el autobús o para ir en fila agarrada al de delante cuando tenían que ir de un sitio a otro.



En una excursión a un parque de bolas dejó por primera vez que le pintaran la cara, no dejaba que nadie le tocase la cara, incluso había días que me costaba peinarla porque no le gustaba que le tocásemos mucho, pero ese día, cuando la monitora dijo a los niños que hiciesen una fila para pintarse la cara Jimena se puso la segunda, todos pensamos que en cuanto viese al primero lo que le hacían se iría a otra actividad, pero no, en cuanto el primero terminó se puso ella y dejó que la pintaran, tengo que admitir que se me escapó una lagrimita.


En la excursión de fin de curso a la granja escuela, nos demostró la empatía y delicadeza que tiene con nos animales, y aunque al final se le hizo un poco largo y necesitó el apoyo de mamá le encantó la experiencia.




Y por fin la graduación, un momento muy duro, de despedidas, dejábamos atrás una gran etapa de nuestras vidas, no podremos agradecerles suficiente todo lo que hicieron por Jimena, todo lo que le enseñaron, y todo lo que nos enseñaron a nosotros. Pero sobre todo, el gran cariño que nos  dieron, sus abrazos y ánimos, su gran trabajo para que Jimena siguiese el ritmo del resto de niños y no se quedase atrás por culpa de sus dificultades.






Así escrito parece poco, pero tampoco quería alargarme demasiado, vosotras y nosotros sabemos de todos estos momentos y de muchos más que compartimos, sé que estáis siguiéndonos en el blog, así que una vez más, muchas gracias chicas, siempre estaréis en nuestro corazón.

4 comentarios:

  1. Yo personalmente creo que Jimena es una niña maravillosa y que ella con tiempo y con todo el apollo de sus padres, profesores y de todas aquellas que la quieren tanto podrá lograr hacer todo lo que se proponga solo con un pequeño esfuerzo. Con que no os preucupeis tanto con las limitaciones que le ponen porque cada niño es una historia en la que ellos mismos pones sus propios limites. Ella cuando sea mayor sera una niña excelente.

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  2. Queridos Jimena, Gema y Andrés, soy Elisa y por la guarde he sabido de vuestro blog, ¡vaya sorpresa! Estoy conmovida y emocionada, Gema, además de ser una persona increible escribes de maravilla.
    Yo soy azafata del vuelo a Holanda, veo como padres ilusionados se embarcan el el viaje más deseado de sus vidas y en ocasiones he de comunicar que ha habido cambio de rumbo pero como tu misma contabas, trato de convencerlos de que Holanda es un pais precioso al que merece la pena ir y del que con seguridad se van a enamorar y van a querer infinitamente.
    Os llevo en el corazón y os recuerdo con frecuencia pero me alegro de que este espacio nos mantenga cerca. Jimena además de ser una niña maravillosa supo elegir a la mejor familia para su viaje.
    Todo mi cariño, admiración y ánimo y un besazo a la princesa de la casa.

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    1. Muchisimas gracias por tus palabras Elisa, como ya escribí el otro día, si no hubiese sido por tus palabras y tu sinceridad igual todavía estabamos dando palos de ciego, te debemos muchísimo. Gracias por acompañarnos, y prometemos acercarnos un miercoles a la guardería para verte y enseñarte nuestros progresos.

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  3. Siento que haya entrado dos veces, no soy muy hábil con las tecnologías

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