Quiero
dedicar una entrada de este blog al paso de Jimena por la escuela infantil,
porque no fue solo el sitio donde detectaron su trastorno, fue un lugar de aprendizaje, para ella y para nosotros,
fue un lugar de encuentro, un lugar
donde encontramos no solo a unas grandes profesionales, sino a unas
maravillosas personas, con las que espero no perder el contacto y sobre todo
fue un lugar de superación, Jimena
empezó a darse de frente con sus propias limitaciones, y aprendimos juntos a
hacerles frente y a superarlas.
Habíamos
dejado a Jimena empezando la escuela infantil, y como os contaba el otro día la
adaptación fue maravillosa, a pesar de estar a mitad de curso a Jimena le
encantó la experiencia, tanto, que los fines de semana no podíamos pasar cerca
porque se agarraba a la verja de la puerta queriendo entrar.
Enseguida
notaron que algunas actividades le costaban más, cuando tenía que estar
concentrada escuchando a Jimena se le hacía un poco largo y necesitaba desconectar
y separarse algún rato, pero enseguida las profesoras se dieron cuenta y le
daban esos espacios, aprendimos pronto que si la obligaban a estar sentada en
la actividad Jimena se bloqueaba y no solo no la hacía, sino que además se
ponía muy nerviosa, en cambio, si la dejaban correr por el aula, mirarse en el
espejo, acercarse a otra mesa… al poco tiempo volvía a su sitio y retomaba la
actividad.
También
descubrieron que no le gustaban las actividades que implicaban mancharse, la
pintura de dedo, la arena, la nocilla... así que se lo enseñaban, la llevaban a
que viese como otros niños lo hacían, y le ofrecían hacerlo, hasta que un día
al ir a recogerla su profe me dijo muy emocionada: “Jimena se ha manchado”, yo
pensaba que se habría rozado, o que algún niño la había tocado con las manos
sucias de alguna de esas actividades, así que le dije que no pasaba nada que se
tendría que acostumbrar, y entonces la profesora me repitió más emocionada
todavía, “no la han manchado, se ha manchado ella sola, ha estado pintando con
pintura de dedo”, ese fue un día muy emocionante, porque Jimena cuando descubre
algo lo quiere todo, no le vale un poco, así que después de ese día tuvimos que
comprar una buena colección de pintura de dedo para que experimentase en casa.
Hubo un día genial, que empezó pintando con un dedo, y acabó completamente
pintada de rojo, se pintó desde la cara hasta entre los dedos de los pies.
Cuando al día siguiente lo contaba y enseñaba las fotos, todo el mundo me decía
que como se me había ocurrido dejarla, y yo muy emocionada les contestaba, que
mi hija acababa de descubrir que podía hacerlo.
Y
sobre la nocilla…. Bueno, cuando por fin descubrió lo que era ya no había quien
la parase.
Lo
que tenía claro es que no quería que Jimena se perdiese ninguna actividad ni
aprendizaje por culpa de su trastorno, así que como yo no trabajaba las
profesoras sugirieron que las actividades que fuesen un poco diferentes,
salirse de la rutina, o con materiales que en principio a Jimena le causaban
rechazo me acercase yo ese rato al centro a echar un mano, al principio con
ella y después cerca pero con otros niños. Para mí fue una experiencia
maravillosa, no voy a negar que el primer día fuese duro, porque vi esas cosas
que ellas habían detectado en Jimena y que yo en casa no me había dado cuenta,
vi cómo se apartaba de la actividad y corría por la clase, pero también vi como
después de unos minutos que a ella le servían para relajarse volvía a seguir
haciéndola. Puedo decir que ha sido de las mejores cosas de la vida de mi hija,
poder vivir esos momentos que sus profesoras quisieron compartir conmigo,
talleres, actividades, bailes, excursiones… Y sobre todo ver los avances, que
hubo muchísimos, las primeras veces Jimena necesitaba mucho apoyo, fuese mío o
de las profesoras, pero enseguida aprendía, y al final, yo estaba siempre con
otros niños, porque Jimena se adaptaba genial a la nueva actividad y no
necesitaba ningún apoyo. Si hasta dejó que el rey mago la cogiese en sus
rodillas.
Gracias
a sus profesoras conseguimos un gran avance en el desarrollo de Jimena, el
control del pis; los demás nos decían que Jimena no estaba preparada, que era
muy pronto, que con su trastorno no iba a poder conseguirlo en ese momento… Y
sus profesoras dijeron que siempre había tiempo para volver atrás, pero que
Jimena estaba preparada. Así que teniendo en cuenta que no se habían equivocado
en nada y que confiábamos plenamente en ellas le quitamos el pañal. Durante
diez días Jimena estuvo haciendo pis en todas partes, y cuando digo todas quiero
decir todas todas, menos en el orinal. Esos días fueron duros, no por la niña o
por limpiar pis de mil sitios, sino porque los que decían que Jimena no iba a
poder aprovecharon para intentar demostrar que ellos tenían razón, incluso hubo
un momento en el que dudé, pensé en darles la razón, pero de nuevo su profesora
me pidió un poco de paciencia, y darle unos días más. Efectivamente, en diez
días, Jimena comenzó a utilizar el reductor y el orinal y los escapes fueron
mínimos.
Por la noche todavía utilizamos las “braguitas
mágicas de dormir”, porque Jimena no se despierta sola por las ganas, y
descubrimos que cuando se despertaba mojada estaba muy triste y enfadada por no
haberse dado cuenta, y creemos que de momento es peor el disgusto que utilizar
el pañal. Así que cuando el pañal amanece mojado lo quitamos sin más, y el día
que sale seco hacemos una gran fiesta que a ella le motiva muchísimo.
Hay
tantos momentos maravillosos que hemos compartido en la escuela que no podría
quedarme con uno solo. En la colección de fotos que he recopilado para la
entrada de hoy se ven varios de esos momentos:
Como
ha aprendido a obedecer a las profesoras, sea para ir tranquila en el autobús o
para ir en fila agarrada al de delante cuando tenían que ir de un sitio a otro.
En
una excursión a un parque de bolas dejó por primera vez que le pintaran la
cara, no dejaba que nadie le tocase la cara, incluso había días que me costaba
peinarla porque no le gustaba que le tocásemos mucho, pero ese día, cuando la
monitora dijo a los niños que hiciesen una fila para pintarse la cara Jimena se
puso la segunda, todos pensamos que en cuanto viese al primero lo que le hacían
se iría a otra actividad, pero no, en cuanto el primero terminó se puso ella y
dejó que la pintaran, tengo que admitir que se me escapó una lagrimita.
En
la excursión de fin de curso a la granja escuela, nos demostró la empatía y
delicadeza que tiene con nos animales, y aunque al final se le hizo un poco
largo y necesitó el apoyo de mamá le encantó la experiencia.
Y
por fin la graduación, un momento muy duro, de despedidas, dejábamos atrás una
gran etapa de nuestras vidas, no podremos agradecerles suficiente todo lo que
hicieron por Jimena, todo lo que le enseñaron, y todo lo que nos enseñaron a
nosotros. Pero sobre todo, el gran cariño que nos dieron, sus abrazos y ánimos, su gran trabajo
para que Jimena siguiese el ritmo del resto de niños y no se quedase atrás por
culpa de sus dificultades.
Así
escrito parece poco, pero tampoco quería alargarme demasiado, vosotras y
nosotros sabemos de todos estos momentos y de muchos más que compartimos, sé
que estáis siguiéndonos en el blog, así que una vez más, muchas gracias chicas,
siempre estaréis en nuestro corazón.
Yo personalmente creo que Jimena es una niña maravillosa y que ella con tiempo y con todo el apollo de sus padres, profesores y de todas aquellas que la quieren tanto podrá lograr hacer todo lo que se proponga solo con un pequeño esfuerzo. Con que no os preucupeis tanto con las limitaciones que le ponen porque cada niño es una historia en la que ellos mismos pones sus propios limites. Ella cuando sea mayor sera una niña excelente.
ResponderEliminarQueridos Jimena, Gema y Andrés, soy Elisa y por la guarde he sabido de vuestro blog, ¡vaya sorpresa! Estoy conmovida y emocionada, Gema, además de ser una persona increible escribes de maravilla.
ResponderEliminarYo soy azafata del vuelo a Holanda, veo como padres ilusionados se embarcan el el viaje más deseado de sus vidas y en ocasiones he de comunicar que ha habido cambio de rumbo pero como tu misma contabas, trato de convencerlos de que Holanda es un pais precioso al que merece la pena ir y del que con seguridad se van a enamorar y van a querer infinitamente.
Os llevo en el corazón y os recuerdo con frecuencia pero me alegro de que este espacio nos mantenga cerca. Jimena además de ser una niña maravillosa supo elegir a la mejor familia para su viaje.
Todo mi cariño, admiración y ánimo y un besazo a la princesa de la casa.
Muchisimas gracias por tus palabras Elisa, como ya escribí el otro día, si no hubiese sido por tus palabras y tu sinceridad igual todavía estabamos dando palos de ciego, te debemos muchísimo. Gracias por acompañarnos, y prometemos acercarnos un miercoles a la guardería para verte y enseñarte nuestros progresos.
EliminarSiento que haya entrado dos veces, no soy muy hábil con las tecnologías
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