Ya os
he comentado que el IASS es el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, así
que para cualquier cosa relacionada con apoyos públicos a Jimena hay que pasar
por allí. Y como en cualquier sitio que implique que tengan que darte algo pues
se cumple a la perfección eso de que las cosas de palacio van despacio.
A
Jimena la han evaluado allí varias veces para varias cosas y tengo que decir,
que aquí eso de intentar ser positiva me va a ser complicado, pero bueno,
intentaré contaros nuestra experiencia lo mejor posible.
La
primera vez que fuimos fue cuando nos remitió la pediatra, para que la
evaluasen para ver si cumplía los requisitos para empezar en el programa de
atención temprana. Esa cita si fue bastante rápida, creo que menos de un mes
después de solicitarla. Llegamos allí, nos metieron en una sala en la que había
algunos juguetes, y la psicóloga nos preguntó que le pasaba a la niña y leyó el
informe que nos había hecho la psicopedagoga de la guardería, después se sentó
con la niña, no sé si llegó a los cinco minutos a intentar interactuar con
ella, a ver a que jugaba y si le hacía caso.
Con
eso ya nos hizo un informe favorable para empezar la atención temprana. Según
mi experiencia, creo que ese informe lo hacen favorable siempre, y una vez en
atención temprana, con las evaluaciones del equipo de cada centro decidirán si
mantener ese apoyo o no. También nos hizo hablar con una trabajadora social,
cuyo principal interés era conocer nuestra renta y si íbamos a solicitar además
ayudas económicas. Y una vez que supo nuestra situación económica le cambió la
cara, no quiero ser mal pensada, pero diría que fue de alivio, y nos dijo que ni
nos molestásemos en pedirlas que no nos las iban a dar, que no cumplíamos los
requisitos.
Como
en ese momento nuestro único interés era que Jimena comenzase lo antes posible
la atención temprana tampoco hicimos mucho más caso a todo lo demás, teníamos
lo que habíamos ido a buscar. Así que en principio ese primer contacto aunque
un poco frío había sido productivo.
Lo
peor fue la segunda vez, cuando a primeros de este año estábamos moviendo todo
para conseguir la mejor escolarización para Jimena que empezaba en el colegio
en Septiembre, desde nuestro centro de Atención Temprana, que a diferencia del
IASS está compuesto por profesionales maravillosos y que están super pendientes
de todos los detalles, y de los que hablaré más adelante, nos comentaron la
posibilidad de solicitar al IASS la evaluación del grado de discapacidad.
Lo
estuvimos mirando y efectivamente, teníamos la posibilidad de que a Jimena la
evaluasen y si concluían que tenía un grado de discapacidad superior al 33%
tendríamos más puntos para elegir colegio, así como ayudas y subvenciones, en
ese momento, como anteriormente nos pareció importante hacerlo, sobre todo por
la puntuación para elegir colegio, ya que a nivel económico por nuestra renta
no tenemos derecho a ninguna subvención. Así que preparamos todos los informes,
que a esas alturas ya teníamos alguno más y presentamos la solicitud.
Y
entonces esperamos, y esperamos, creo que esperamos hasta mes y medio, menos
mal que nos habíamos puesto con ello con bastante tiempo de margen. Pero una
vez que pasó ese tiempo y no daban señales de vida empecé a llamar, a llamar
bastante insistentemente, no puedo decir que me enorgullezca de ello, pero
también creo que si no hubiese dado la paliza igual Jimena hubiese empezado el
colegio sin evaluación, así que estuve llamando durante varios días, porque
unas veces no estaba la persona con la que debía hablar, otras veces no cogían
el teléfono, otras veces se cortaba la llamada y después comunicaba… hasta que
al final, se debieron hartar de mí, puedo ser muy pesada cuando me lo propongo,
y nos dijeron que fuésemos al día siguiente.
Esa
visita fue vergonzosa, no me gusta hablar mal de la gente a no ser que me den
motivos, pero la profesional que nos atendió ese día era de todo, menos
profesional, en primer lugar nos preguntó que porqué nos habíamos decidido a
solicitar la evaluación, y cuando le comenté que nos habían informado de ese
servicio desde el centro de Atención Temprana, dijo que eso no era competencia
de ellos, y de hecho después me enteré que les sugirieron que no nos informasen
a los padres de ese derecho. Después miró
todos los informes que le habíamos llevado por encima, después nos miró y nos
dijo que habíamos marcado la casilla de que solicitábamos la evaluación por
motivo de la escolarización, y cuando se lo confirmamos nos dijo, “entonces si
os dan el colegio que habéis pedido no vais a dar más la paliza, ¿verdad?”, esa
pregunta me pareció totalmente fuera de lugar, así que le contesté que daríamos
la paliza todo lo que hiciese falta para que se cumpliesen los derechos de
nuestra hija. Ahí fue la primera vez que miró a Jimena, que en ese momento
estaba colocando todos los juguetes de la sala en fila, sin ningún tipo de
orden ni motivo, y nos dijo: “está jugando, así que no os lo van a dar. Podéis
iros, que ya se pondrán en contacto con vosotros”. Y claro, con toda nuestra
cara de no dar crédito nos fuimos, eso sí, pasando nuevamente por el despacho
de la trabajadora social que sacó nuestra ficha, nos preguntó si nuestras
circunstancias económicas habían cambiado y que si no lo habían hecho, que supiésemos
que no nos iban a conceder ninguna ayuda aunque nos diesen el grado de
discapacidad.
Esa
visita nos dejó totalmente defraudados con el sistema, pero creíamos que
simplemente habíamos dado con la gilipollas de turno, pero que ese “ya se
pondrán en contacto con vosotros” significaba que nos volverían a llamar para
que evaluasen a Jimena, porque esa señora ni siquiera la había mirado, y cuando
hablábamos con otros padres nos decían que a sus hijos les había visto un
psicólogo, o un médico, o un psicopedagogo… así que volvimos a esperar, y
esperar, y al cabo de otras dos o tres semanas nos llegó una carta, que pensábamos
que sería esa esperada cita para que a Jimena la viese un profesional de verdad,
por cierto, ya fuera de plazo porque ya habíamos presentado las solicitudes de
escolarización, y cual no fue nuestra sorpresa cuando la abrimos y era ya la
evaluación, por supuesto, como nos había dicho la señora, con un grado de
discapacidad menor del 33% y por un retraso generalizado del desarrollo, porque
ella no iba a poner TEA en una niña tan pequeña.
Podíamos
creernos que no nos diesen el 33%, porque es cierto que Jimena no tiene mucha
afectación y que puede hacer bastantes cosas, pero nos mató que no hiciesen
caso a los informes que hablaban claramente de Trastorno del Espectro Autista,
aunque más adelante veréis que no fueron los únicos que no se atreven a ponerle
nombre.
Me
enfadé muchísimo, quise ir a ponerles quejas, reclamaciones, exigirles una
nueva evaluación… pero después pensé, que tendríamos que pasar por allí muchas
veces a lo largo de la vida de Jimena, y que ir en caliente a cantarles las
cuarenta no sería lo más recomendable para posteriores visitas, así que lo fui
dejando, total, Jimena tuvo plaza en el colegio que queríamos, y no nos
correspondía ninguna ayuda o subvención.
Pero
hace un par de semanas nos dieron una gran noticia, han cambiado a todo el equipo
de trabajo del IASS, y cuando se reunieron los profesionales de los centros de
Atención Temprana con el nuevo equipo les comentaron que había padres
disgustados con las evaluaciones que se habían hecho por el anterior equipo,
así que no fuimos los únicos a los que nos maltrataron en esa evaluación. Y el nuevo
equipo se comprometió a revisar los casos y hacer una nueva evaluación.
Ya
nos han avisado que puede tardar un tiempo, que nos acordemos que las cosas de
palacio van despacio, pero por lo menos, a mí me queda, por un lado el consuelo
de saber que los profesionales que trabajan diariamente con Jimena se preocupan
de nosotros y que cuando les contamos todo lo que nos había pasado no lo
guardaron en un cajón, y por otro lado, saber que admiten que se hizo mal y que
van a intentar solucionarlo.
No
sé si nos darán el 33%, lo dudo, porque si la anterior vez no nos lo dieron,
esta vez Jimena ha avanzado muchísimo y hace muchas más cosas, pero lucharé y
les llevaré todos los informes nuevos que tenemos para que lo poco que nos den
sea por TEA y no TGD; pero sobre todo
podré decir que la han evaluado correctamente… o al menos eso es lo que espero.
Ya os contaré que ocurre cuando nos llamen.
Y ahora, ¿dónde vamos?
Desde luego que poca delicadeza por parte de esa persona. Desde luego no valía para estar ahí. Gracias a que hay muchos otros profesionales que les gusta su trabajo.
ResponderEliminarEso si es cierto, y como dije, es de las pocas veces en las que me he encontrado con alguien al que no le agradezca su trabajo y dedicación a Jimena, todos los demás han sido grandes apoyos, espero no encontrarme con nadie más así.
EliminarEs importante valorar el trabajo y agradecer a la gente que lo hace bien. Muy bien Gema.
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