domingo, 22 de noviembre de 2015

CUANDO ME PONGO MALITA...



Esta semana he estado un poco desconectada de todo, del blog, de las redes sociales, incluso del teléfono… y es que Jimena ha estado mala, y cuando eso ocurre lo único que quiere son mimos, que estés a su lado y que la abraces muy fuerte. Ahora empieza a entender lo que es la enfermedad, o que le duela algo, pero hasta ahora ha sido muy complicado. No entendía lo que la pasaba, no le gustaba ir al médico y menos si era el de urgencias y no lo conocía, y no hay manera de que se tome las medicinas, no nos entiende cuando le explicamos que si se toma ese mejunje pringoso de color naranja le va a doler menos la cabeza, y mucho menos que le va a bajar eso que llamamos fiebre.

Además esta semana ha sido completa, empezamos con gastroenteritis, y se ha agobiado muchísimo, cuando ella, que ya estaba tan contenta con saber hacer todas sus cositas en el baño no le daba tiempo a llegar. Solo le duró 24 horas, menos mal, pero se quedó muy muy flojita, y por culpa de esa flojera ha cogido un buen resfriado, que nos está teniendo todo el fin de semana encerrados en casa, viendo películas de Disney y a uno de los dos con ella constantemente.

El tema de las medicinas ha sido complicado desde hace mucho tiempo, nunca le han gustado especialmente, hemos probado todos los inventos, incluso tenemos de cuando era pequeña un chupete que se abría por detrás y lo rellenabas con la medicina en cuestión. Pero desde hace un año o así la cosa empeoró. Lo escupía, lo vomitaba, se ponía muy muy bruta y no había manera de dárselo, tanto llegó a ser que tuvimos que pasarnos a los supositorios.

Ahora, como he comentado, comienza a entender lo que es el dolor, cuando alguna vez le decimos que a nosotros nos duele algo nos da un beso donde nos duele, y ella también está aprendiendo a decir donde le duele, de momento hemos aprendido la cabeza, los oídos, la garganta y la tripa, aunque a veces, sobre todo cuando creemos que le duele la cabeza le cuesta mucho ubicarlo y otras veces lo dice solo para que la demos besos, eso lo descubrí un día que cuando le pregunté si le dolía algo me señaló la mejilla.

La última técnica que estamos usando ahora para tomarse la medicina es el juego, la jeringuilla con la medicina pasa por todos, primero decimos que es de papá, después de mamá, después de la muñeca que tengamos por medio ese día, y después decimos que es de Jimena, y que ella sola se la sabe tomar…. Y a veces funciona, y a veces no, pero por lo menos, las veces que funciona nos ahorramos el sofoco.  Aunque no siempre nos sale bien el truco, sobre todo cuando está muy cansada, con la fiebre muy alta que no puede ni razonar el juego o cuando lleva muchos días mala, que se pone muy nerviosa y no lo entiende.

Y otras veces, cuando está un poco mejor, pero está el bote de Dalsy por la cocina para cuando nos haga falta por la noche o un rato después busca la jeringuilla, nos la lleva donde estemos y nos dice: “ina” (medicina). Como sabemos que en un rato le va a hacer falta, siempre que hayan pasado bastante tiempo desde la dosis anterior, pues se la llenamos y se la damos, y ella sola sin más juego ni más rollos se la mete a la boca y la vacía. Y después te mira sonriendo, y eso hace que aunque no te olvides, por lo menos que no sea tan horrible el sofoco que se pegó en la toma anterior y seguramente en la siguiente.

Una forma de saber que Jimena está realmente mala es con la comida, porque Jimena no come, devora, y en cuanto empieza a ponerse mala va perdiendo el apetito hasta que durante el peor día se alimenta solo a base de petit suisses y zumos, pero también nos sirve para saber cuándo empezamos la remontada, y es cuando a pesar de seguir mala vemos que come más cantidad y con más ganas, y sabemos que ya ha pasado lo peor.

Lo que peor lleva ella son los mocos, todavía no hemos conseguido enseñarla a sonarlos, hace todo el proceso, busca el papel, se lo pone en la nariz, aprieta un poco y … absorbe aire. Así que no solo no salen, sino que se le van a la boca, a la garganta y a la tripa, así que al rato le duele la tripa, hasta que vomita. Y eso también lo lleva fatal, creemos que es por ensuciar, porque claro, normalmente cuando le duele la tripa y empieza con la tos de vomitar la cogemos en brazos, y solemos acabar ella y uno de nosotros hasta arriba de vómito, o eso o si le pilla sola porque no nos dé tiempo a llegar, la cama entera pringada, y le vemos la cara de :”madre mía la que acabo de liar”, hemos intentado explicarle de mil maneras que no pasa nada, que es porque está malita, que todo se limpia, que nos cambiamos de ropa… pero hasta que no ve que está todo limpio, las sábanas cambiadas y todos con ropa nueva no se relaja.

Y lo que peor llevamos nosotros, cuando se despierta a media noche, ahogándose en mocos, y empieza a llorar de frustración, porque está muy muy cansada y quiere dormir, pero se da cuenta que cada vez que cierra los ojos se vuelve a ahogar y a toser. Y en ese momento no puede dejar de llorar y no quiere ni que nos acerquemos ni la toquemos. Y a nosotros nos encantaría calmarla, acunarla y decirle que se va a pasar pronto, pero tiene unos minutos en que entra en un círculo, llora, y entonces se ahoga más, como tiene más mocos respira peor y le da más tos, al respirar peor se pone más nerviosa y llora más, y vuelta a empezar.

Solo le suele durar unos minutos, creo que nunca ha llegado al cuarto de hora, pero a nosotros se nos hace eterno, intentamos dejarle el espacio que necesita pero nos parte el alma verla llorar así.






 Y después, cuando ha pasado la tormenta se queda flojita flojita hasta que volvemos a coger fuerzas para seguir adelante.

3 comentarios:

  1. Lo peor para unos papas es ver sufrir a sus hijos. Menos mal que esos momentos dices que son cortos y seguro que con el tiempo Jimena aprenderá a superarlo

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  2. Ahora a coger fuerzas para seguir adelante

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